Como hacer la Dieta Veto también conocida como Dieta Cetotariana

Adelgazar rápido y fácil con el mínimo sacrificio y con el máximo éxito es un sueño para todas las personas que tienen que desprenderse de kilos. Da igual que sean muchos o pocos, siempre es un objetivo difícil de alcanzar. Esta realidad es un campo abonado para que proliferen decenas de dietas que con sus cantos de sirena captan a miles de seguidores. Pero la fama suele ser efímera y la mayoría de los regímenes cae en el olvido al poco tiempo.

 

Aun así, algunas dietas consiguen perdurar, una supervivencia determinada en buena medida por el aval científico. Las dietas cetogénicas y dietas vegetarianas son dos ejemplos de planes más longevos. La pionera de las primeras fue la célebre dieta Atkins, diseñada por el cardiólogo Robert Atkins en la década de 1970. Su mecanismo de acción: reducir al mínimo la ingesta de carbohidratos para obligar al organismo a obtener la energía de la grasa (cetosis). Desde entonces, este método ha tenido diferentes versiones, de las que la última celebridad fue la dieta Dukan, surgida en el año 2000.

 

Las dietas vegetarianas también gozan de una dilatada existencia, pero en este caso adelgazar no es la prioridad (aunque también son válidas en este sentido) sino evitar, o reducir al máximo, los alimentos de origen animal.

 

 

De la cetogénica y la vegetariana surge esta dieta, basada en poco carbohidrato, moderada en proteína y mucha grasa

 

La buena reputación de estas estrategias hizo que se colocaran en el top ten de las dietas más buscadas en internet durante 2019. De estos 'padres' ha nacido la dieta cetotariana, que vio la luz en agosto de 2018 a raíz de la publicación del libro 'Ketotarian: El plan (principalmente) basado en plantas para quemar grasa, aumentar su energía, aplastar sus antojos y bajar la inflamación', de Will Cole, un quiropráctico y practicante de la medicina funcional. La dieta cetotariana consiste en un régimen bajo en carbohidratos, abundante en grasas y moderado en proteínas.

Beneficios demostrados

La nueva pauta dietética ofrece los beneficios de sus progenitores pero es más flexible al permitir comer (con moderación) huevos, mantequilla y pescado. Las dietas cetogénicas son eficaces para perder peso, tienen propiedades antiinflamatorias, ayudan a controlar la diabetes tipo 2 y algunos estudios les atribuyen una función protectora frente a enfermedades neurodegenerativas, como el párkinson o el alzhéimer.

La dieta vegetariana, además de ser antiinflamatoria, es beneficiosa para la salud cardiovascular, como destaca la Sociedad Americana de Cardiología.  Toda dieta que lleva a tener control de la ingesta tiene efecto antiinflamatorio, como sucede con el ayuno intermitente".

 

Sostiene que aún falta evidencia científica de que esta dieta tenga mayores beneficios que una dieta hipocalórica que balancee las hormonas, aunque admite que "es cierto que la inflamación es la base del envejecimiento, de la diabetes y de las enfermedades autoinmunes y degenerativas, pero las dietas cetogénicas no son las únicas que tienen ese efecto".

La receta del plan

¿Cómo hacer una dieta cetotariana o dieta Veto? Lo primero es reducir los hidratos de carbono hasta que supongan, como mucho, el 5% de la ingesta de calorías; es decir, unos 25 gramos. El 75% de las calorías debe obtenerse de las grasas y el 20% restante de las proteínas.

 

La calidad de los alimentos es otro pilar de la dieta cetotariana. Will Cole recomienda elegir alimentos ecológicos cuando sea posible y limitar los productos de soja no fermentados como el tofu debido a su contenido en fitoestrógenos (sustancias vegetales con propiedades hormonales) que pueden alterar la producción hormonal. Es recomendable limitar el consumo de aceite de soja calentado porque favorece la inflamación. También se excluyen las verduras solanáceas (berenjenas, pimientos, tomates y patatas) porque, según Cole, impiden absorber adecuadamente los nutrientes de la dieta.

 

En opinión de la nutricionista, la dieta cetotariana es más fácil de seguir para los ovolactovegetarianos que para los veganos, que solo pueden obtener las proteínas de los vegetales. "Las grasas son sencillas de incorporar porque hay grasas vegetales omega 3 abundantes en semillas de lino, chía y cáñamo, además del aguacate y el aceite de oliva", detalla, pero lograr las proteínas exclusivamente de los vegetales, como es el caso de los veganos, es más complicado. "Si se toman huevos y yogur griego, se cubren bien los requerimientos proteícos", insiste.

 

Lo que está demostrado es que es muy eficaz para perder peso, debido a que a la restricción calórica se añade que al quemar la grasa como combustible en lugar de carbohidratos (cetosis) se mantiene la tasa metabólica basal y no se pierde músculo, concluye una investigación española publicada en 'Nutrición y Metabolismo'.

 

Además, la dieta Veto equilibra las hormonas reguladoras del apetito y los niveles de saciedad, lo que lleva a tener menos hambre durante la cetosis.

Por su parte, las dietas vegetarianas promueven la pérdida de peso tanto por su alto contenido en fibra como por su menor aporte calórico derivado del consumo de alimentos bajos en almidón. La fibra, unida a la ingesta de alimentos fermentados, redunda en más salud intestinal y una composición más saludable de la microbiota.

Sostenibilidad a largo plazo

Pero no todo es tan bonito como parece. El primer escollo es que es muy restrictiva y esto lleva al aburrimiento y desmotivación. López Viéitez advierte de que "la sostenibilidad a largo plazo es complicada porque no es compatible con la vida social y genera estrés, sin olvidar que encarece el presupuesto familiar". Y luego está que "no todo vale; es fundamental combinar bien los alimentos, que haya suficiente cantidad de frutos secos y semillas para garantizar omega 3 y proteínas. Conseguir la cetosis no es fácil y requiere seguimiento por un profesional".

 

Como otros regímenes estrictos, este tampoco es aconsejable para quienes tengan trastornos de la alimentación.

 

La juventud es otro factor que pesa a la hora de recomendar una dieta cetotariana. La nutricionista insiste en que "falta evidencia científica de que esta dieta tenga mayores beneficios que otra hipocalórica que balancee las hormonas", y apunta que "es otra moda". Lo mejor: "Reduce los alimentos procesados y los hidratos refinados y se basa en alimentos frescos vegetales".

Fuente: Alimente - El Confidencial

 

EL AYUNO INTERMITENTE CIRCADIANO

"El ayuno intermitente circadiano consiste en adaptarse a los ritmos circadianos que lleva tu cuerpo que se regulan con los patrones de luz y oscuridad. Es decir, ayunar de noche, comer de día; a lo que estamos diseñados como especie".

Esta forma de ayuno se basa en cenar cuando se pone el sol, antes de que el sistema empiece a segregar melatonina para que duermas bien, y desayunar dos horas después de que amanezca, cuando los niveles de melatonina alcanzan mínimos. 

De esta manera, en invierno, podremos conseguir una ventana de ayuno de hasta 16 horas que conseguirá los beneficios "aumenta la producción de testosterona, mejora la digestión, regula la disbiosis intestinal, mejora la reparación celular, ayuda a regular la grelina y genera sensibilidad a la insulina. Todo esto se traduce en que pesarás menos, tendrás menos hambre, estarás más guapa y más deshinchada".

Desayuna más tarde y cena cuando se ponga el sol

"Culturalmente estamos muy mal ajustados a nuestros ritmos circadianos y por desgracia la cultura a veces de fuerza a cenar tarde y dormir tarde", continúa la experta. "Pero, ahora, por la situación de la pandemia, es una buena oportunidad para que cambiemos juntos", afirma. ¿Cómo? "Con pequeños ajustes en tu rutina habitual que pueden marcar una gran diferencia. Por ejemplo, puedes llevarte el desayuno al trabajo, en lugar de comer justo después de despertarte, aunque lo más importante es que trates de adaptarte a cenar lo más temprano posible cuando empieza a bajar el sol".

Está comprobado que "las calorías que comemos por la noche engordan más que las que comemos en el díaque tenemos mayor sensibilidad a la insulina por las noches y que cenar pesado trae problemas de salud". 

Pero también el ciclo hormonal interviene en tu peso y en tu salud... y hay que aprovecharlo. "De 10 a 12 de la noche se da el pico de dos hormonas de la juventud, la melatonina y la hormona del crecimiento. Si tu cuerpo está digeriendo una hamburguesa, no podrás gozar de los beneficios de estas hormonas y además pondrá los proceso de reparación en pausa para terminar la digestión. Todo esto hace que enfermes y envejezcas más rápido". Y evitarlo es tan sencillo como adelantar la última comida del día.

Cómo adaptarte al ayuno circadiano en 3 semanas

"Vale la pena señalar que las personas que dejan de comer a las 6 o 7 de la tarde son menos propensas a tomar postres o alcohol, por lo tanto, notarán un mayor avance cuando buscan perder peso", antes de mencionar otros beneficios de cenar temprano: dormir mejor, regenerar correctamente tus células y, en consecuencia, tener un mejor sistema inmune. "Es un pensamiento emocionante: es posible que el mejor estilo de vida no tenga que ver exclusivamente con lo que comes, sino con cuándo comes".

Por supuesto, la adaptación al ayuno circadiano 16:8 puede ser paulatina:

Durante la primera semana de ayuno intermitente, cena a las 8 de la tarde y desayuna entre las 8 y las 9 de la mañana.

Durante la segunda semana de ayuno intermitente, cena a las 7 de la tarde y desayuna a las 9.

Durante la tercera semana de ayuno, mantén el ayuno entre las 7 de la tarde (hora de la cena) y las 10 u 11 de la mañana, horario marcado para el desayuno. 

En 21 días, que es el tiempo que tratamos en interiorizar un cambio como hábito, tu cuerpo y tu mente se habrán acostumbrado a este método que, según quienes lo defienden, puede transformar tu vida.

Y tu te animas????